iOS / Desarrollador: Rockstar Games / Tamaño: 232 MB / Calificación: 17+ / 7,99 €
Nació en Nintendo DS, pasó por PSP, y de carambola acabó en el iPhone. GTA: Chinatown Wars se llevó halagos entusiastas en casi todas las revistas y webs especializadas cuando apareció a principios de 2009 para DS, y la verdad es que la perspectiva de llevar un juego así de profundo y completo en el teléfono —para poder jugarlo donde y cuando quisiese— sonaba fantástica. Lo esperaba con muchas ganas cuando anunciaron el port, en definitiva, y seguramente por eso mismo la decepción fue mayor cuando finalmente salió.
Quizá sea problema mío, de mi incapacidad para posar el pulgar en un círculo de menos de un centímetro de diámetro dibujado sobre una superficie plana sin absolutamente ninguna referencia táctil mientras se me está obligando a mirar a otra parte, pero este juego resulta incontrolable. Sin más. Le he dedicado horas a intentar domarlo, a lograr llevar los coches exactamente por donde quiero y no dando bandazos como un idiota, a disparar allí donde estoy apuntando y no dos palmos más allá, pero no hay manera: sufre de esa lacra terrible que es trasladar el esquema de control de un mando con botones en relieve a una pantalla táctil plana sin pararse a pensar en si eso tiene alguna clase de sentido o no. No sé si podría haberse hecho mejor o si la propia idiosincrasia del juego obligaba a que se hiciera de este modo, pero desde luego y en mi opinión, este GTA está demasiado cerca de la injugabilidad como para que se lo pueda recomendar a nadie.
Échale un tiento si crees que vas a tener el tiempo y las ganas suficientes como para llegar a dominar el control, o si por tu propia experiencia los botones pintados en la pantalla no te suponen un problema, porque todo lo que no es moverse por el escenario está muy trabajado —en fin, es un GTA— y quizá disfrutes como un enano. Si no es el caso y lo de tener cuatrocientos botones desperdigados por la periferia de la pantalla te parece estúpido, resígnate a cruzar los dedos para que Rockstar se plantee hacer un juego para táctiles desde cero, y no un port de una máquina que es, en su esencia, un cacharro demasiado distinto. Yo es lo que hago.
★☆☆☆☆
iOS / Desarrollador: PopCap / Tamaño: 44.8 MB / Calificación: 4+ / 2,39 €
La mecánica de juego de Peggle es bien sencilla: cada nivel está repleto de bolitas y de bloques de colores que debes eliminar haciendo rebotar contra ellos otra pelotita metálica que lanzas desde la parte superior de la pantalla; en la práctica es un combinado con muchas partes de pachinko y una pequeña porción de pinball.
El juego tiene unos cincuenta niveles distintos, que se diferencian entre sí tanto por el diseño de los fondos como por la disposición de los bloques y bolitas. Estos niveles se agrupan a su vez en distintos mundos con diferentes ambientaciones. En cada uno de estos mundos un personaje distinto te acompaña y te otorga un poder especial, que se activa al golpear bolitas y bloques verdes, y que van desde lanzar dos bolas en lugar de una hasta desplegar unos flippers de pinball en los laterales para evitar que la bola caiga por el fondo, y así alargar al máximo su recorrido para multiplicar la puntuación e incluso recuperar bolas que prolonguen la partida. No es necesario eliminar de la pantalla todos y cada uno de los bloques y bolitas —de hecho, con eliminar las de color naranja el nivel se da por completado— pero de tu capacidad para calcular las mejores trayectorias (y eso casi siempre obedece al número de horas que le hayas dedicado) dependerá la puntuación que obtengas al final.
Así pues, lo más destacable de Peggle es su sencillez y su irresistible capacidad para tenerte pegado a la pantalla durante horas. ¡Una genialidad! Pero la cosa no queda ahí porque por suerte también acompaña todo lo demás, y tanto el sonido como el aspecto visual es una delicia. Ya era una maravilla de juego en ordenador, pero es que esta adaptación a dispositivos táctiles es un acierto descomunal: el control es preciso y cómodo y nunca, por muchas horas que le hayas metido, deja de apetecer echar una partidita rápida de vez en cuando. Hazte un favor y cómpralo. Cómpralo mucho.
★★★★☆
Android / Desarrollador: WebAplicacion / Tamaño: 5.53 MB / 1,99 €
Ninjas y fantasmas son dos de esos ingredientes que pueden mejorar cualquier cosa. Sin embargo en esta suerte de versión ralentizada del clásico Pang que Capcom lanzó en 1989, no parece que los fantasmas, los ninjas, los murciélagos o la mismísima muerte con su capucha y su guadaña vayan a poder contribuir demasiado a una fórmula que ya funcionaba a la perfección con globitos rebotando. La idea, para quien no conozca Pang, es controlar a un personaje que sólo puede moverse de izquierda a derecha y disparar una especie de arpones hacia arriba para alcanzar a los fantasmas que se mueven de lado a lado. Cuando alcancemos a uno grande, éste se dividirá en otros dos más pequeños que deberemos eliminar hasta despejar la fase.
Los controles de Ninja VS Ghosts son relativamente precisos. Tocas la mitad derecha de la pantalla para que tu personaje (un ninja en monopatín) se dirija hacia allí, y lo mismo en la dirección opuesta. Al tocar la mitad superior disparas tu arpón. A medida que avanzas niveles se presentan nuevos enemigos que te pondrán las cosas más difíciles y nuevos ítems que te ayudarán en la necesaria tarea de limpiar el mundo de fantasmas errantes. Los fondos de los niveles son simples fotos sin ningún tipo de congruencia, y el ritmo, como ya decía al principio, es demasiado lento como para enganchar al jugador. Es una lástima que la velocidad estropee la experiencia, aunque si no has jugado nunca al Pang, quizá sea buena idea descargar la versión lite.
★★☆☆☆
iOS / Desarrollador: ElectronicArtsBV / Tamaño: 39.3 MB / Calificación: 4+ / 0,79 €
Conducción arcade, físicas exageradísimas y hostias como panes: yo creo que en todo esto no hay ni una sola cosa mala. Reckless Racing es un juego de carreras offroad con vista cenital que recuerda a juegos como Ignition o al mítico Micro Machines de hace veinte años. Tiene varios modos de control que son inútiles casi en su totalidad, pero por suerte el modo de medio volante es lo suficientemente cómodo y preciso como para que, a nada que se le coja el truco, ir enlazando derrapes resulte un placer y no una tortura. El acelerador y freno se alternan más bien poco, así que no llegan a echarse de menos los botones físicos.
No hay más que un puñado de circuitos distintos, aunque la posibilidad de recorrerlos en dirección contraria aporta variedad, y las distintas medallas que se obtienen en los distintos y crecientes niveles de dificultad son suficientes como para que el juego resulte una compra fácil de amortizar. Además, hay un par de modos de juego al margen de las propias carreras que llaman lo suficiente la atención como para hacerte volver a la aplicación a menudo.
En definitiva, un juego con un control cómodo, la suficiente variedad de contenidos como para tenerte enganchado más allá de los primeros veinte minutos, y técnicamente muy conseguido. Cómpralo.
★★★☆☆